Lo supremo convive con la paz y tiene color dorado

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Por: Jorge López Basavilbaso

Un sueño que comenzó en Chile finalizando abril, junto a parte de los amigos que recientemente se gratificaron en una experiencia que tuvo diferentes condimentos en la planificación, la organización, la camaradería, el buen comer y beber en un viaje para la pesca del tigre de los ríos. Todo en un ámbito de excelente prestación de servicios en una ciudad que tiene múltiples opciones para el pescador y la familia que quiera acompañarlo en unos días de descanso/vacaciones.

¿Cuándo?

Nos reunimos en mayo, ya no había tiempo para coordinar todo antes de las bajas importantes de temperaturas. Debíamos dejarlo para fines de agosto y alguien dijo “mejor septiembre, nos aseguramos aguas mas templadas, aunque los vientos de este mes nos puedan jugar en contra”.

Por el concurso del 20/09/08 en destino, una exposición programada para el fin de semana anterior y alguna otra obligación, quedó definida la fecha de pesca: 27 de septiembre en La Paz, Provincia de Entre Ríos.

Cabe hacer una aclaración respecto a la aptitud de temperaturas y aunque puede haber opiniones diferentes, en lo que hace a mi experiencia con mosca en esta especie puedo decir que con mejores o peores resultados en el Alto Paraná se pesca todo el año.

El Paraná medio (que es donde yo más me muevo y tengo experiencia) tiene una retracción en el pique en los meses de junio y julio y se podría estirar un poco hacia ambas puntas, depende de cómo venga el clima. Esto se produce debido a la temperatura del agua. No obstante es un pez que necesita comer mucho y cuando los forrajeros suben el Paraná, aunque haga frío, los dorados "enloquecen" y van tras ellos. Esos momentos pueden convertirse en una fiesta de pesca, he podido ver mojarras o sabalitos en cantidad volar y caer en tierra firme ante las acometidas de los dorados. En esos “hervideros del agua” tirar una mosca adecuada contra las barrancas donde son acorralados es infartante, pero hay que tener muy claras las cosas y ser muy conocedor de las zonas para ubicar los cardúmenes de forrajeros tras los que va el dorado. Es fundamental el conocimiento y la tarea del guía.

En sectores playos con fondos de arena el dorado corre a sus presas, las que aceleran hacia la orilla intentando escapar de la acometida del dorado. En oportunidades he visto dorados chicos, medianos o grandes encallar y tras ”corcoveos” volver a las profundidades. Les puedo garantizar que es un espectáculo imperdible.

¿Cómo, con quién, dónde?

Con los años de visitas y relevamientos he conocido distintos lugares de pesca en el corredor del Paraná, ciudades aptas en distancias y tiempos para el programa que se organizaba. Se podrían considerar entre otras Bella Vista, Goya y Esquina en la Provincia de Corrientes, La Paz, Santa Elena y Piedras Blancas, también entre otras de la Provincia de Entre Ríos.

Dudé entre Esquina (610 Km. de Buenos Aires) y La Paz (520Km.) Finalmente, aunque las dos tienen deltas muy interesantes y afluentes de aguas claras, debo haberme sentido más respaldado con La Paz, por mayor asiduidad en los últimos tiempos y trato permanente con mucha de su gente. Así lo definimos.

Respecto al guía, ante las consultas de los amigos, pese a que conozco bien y he pescado en relevamientos con varios de ellos, algunos que mencionaré como recomendables, según mi experiencia, en el sector servicios para dar mayor amplitud a los lectores (La Paz actualmente supera los 30 guías profesionales), aconsejé a Víctor Flores.

Porque además de su profesionalismo de años, tiene un carácter especial y la tranquilidad y disposición para colaborar y enseñar lo necesario para que quien no tenga experiencia suficiente pueda sentirse cómodo y llegar a resultados mas que aceptables.

Siendo cinco los que viajaríamos no se justificaba hacerlo en dos autos por lo que uno de los amigos ofreció su auto nuevo y espacioso. Tanto que las mudanzas de ropa personal, de pesca, impermeable, waders, cajas de pesca, etc. de 5 personas entraron completamente en el baúl y si bien no sobró mucho lugar en él, algo más podríamos haber llevado.

Llegó el Día

Teníamos previsto llegar a las 20 horas para acomodarnos con tranquilidad en los Bungalows que tiene el guía, para luego salir a cenar, pero el diablo mete la cola y un problema laboral atrasó el viaje hasta las 18.00. Pese a viajar un importante tramo de noche, llegamos a las 23.45 cambiando la cena por sándwiches y gaseosas dentro del auto.

Los bungalows reservados estaban listos y el anuncio era levantarse 6.30 para salir del puerto 7.15. Dos trakkers de 6.20m de eslora estaban preparadas, una al comando de Víctor y la otra del guía hasta entonces desconocido por mí pero de confianza de Flores.

El arreglo no tenía descuido: dos en una lancha bajo las instrucciones de Víctor y los otros dos conmigo en la lancha del “desconocido” bajo mi supervisión y el intercambio de mensajes por radio en ambas embarcaciones.

El desconocido no resultó tan desconocido pues es uno de tantos hermanos guías desde hace muchos años en la ciudad y después de haber intercambiado ideas y experiencia durante unas horas, puedo decir que en las circunstancias de la jornada, aprobó bien.

La sorpresa para mí, dado que siempre he pescado el Paraná, el Espinillo, el Ingacito, el Guayquiraró y los intrincados riachos de la isla Curuzú Chalí, (sectores al norte) fue que Víctor y detrás Emilio encararon para el sur y esto fue seguramente debido a que la semana anterior Víctor junto a un amigo de la Provincia de Chubut ganaron el concurso a la mayor cantidad de piezas en la fiesta provincial del dorado con mosca: 18 ejemplares.

Navegamos un rato el Paraná, muy sereno en una mañana que comenzó con unos 15 grados de temperatura para llegar a unos 28 pasado el mediodía, muy agradables debido a la presencia de viento que iba de suave a regular.

El ingreso por un arroyo que no puedo ubicar se produjo a marcha rápida para, en poco tiempo, llegar a una larga zona donde estaba previsto navegar a lenta velocidad, con mucho cuidado debido a la bajante pronunciada. En algunos sectores el ancho andaba en unos 40 metros y las profundidades variaban de acuerdo a los accidentes geográficos.

Mi ansiedad hizo que aprovechara la marcha lenta para armar el equipo con una línea para Bass y moscas lastradas. Ante los primeros remanentes de árboles caídos aproveché para probar respuestas. Metros mas adelante aparecieron bifurcaciones con la consiguiente aceleración de aguas. Invité a Marcelo a efectuar unos lanzamientos para tomarle la mano a un equipo con moscas de tamaño mayor al que estaban acostumbrados.

No tuvimos respuestas pero tampoco perdimos tiempo. Practicamos algo parecido al levante y tendido mientras duró la marcha lenta.

Los guías avisaron y aceleraron mientras disfrutábamos la naturaleza amplia e impactante.

En la Zona

El riacho se angostó y tomó profundidad mientras una pareja de carpinchos no huyó sino que observó con calma nuestro paso hacia el lugar elegido. En sectores se bifurcaba produciendo velocidad de aguas. Tras la indicación del guía principal, comenzamos a lanzar contra los camalotales y carrizales en derivas y anclados. Una embarcación por cada brazo. En pocos minutos por radio, llegó el aviso de obtención del primer dorado por parte de Germán en la lancha comandada por Víctor.

Mientras en la guiada por Emilio, tras un tirón, Marcelo recuperaba una mosca destrozada por una palometa brava.

Llegaron nuevos avisos de pesca: Germán con un pequeño dorado y Pablo con otra palometa mientras Daniel en la lancha de Emilio peleaba un dorado no grande pero con tremenda energía.

Habíamos anclado en la última corriente de ingreso a una amplia laguna en un sector donde la hélice comenzaba a remover arena o barro. El pez comenzó a sacar backing aprovechando su fuerza y la corriente, pegó preciosos saltos donde se destacó en acrobacias y cambió de rumbo. No lo pudo frenar y debido a la curva de la corriente, la cola de ratón se enredó en vegetación acuática profusa. A continuación pudimos apreciar el movimiento de juncos que delataba el dorado prendido luchando por su libertad.

Realmente se nos complicó llegar a él por el riesgo de quedar varados y no poder salir del lugar. Finalmente en una maniobra conjunta y delicada conseguimos llegar para encontrar el dorado enredado y exánime.

La intensa maniobra de reanimación oxigenada no dio resultado y la pieza terminó en la parrilla un par de horas después.

Cuando disminuyó el pique, retomamos las correderas con motores a bajas revoluciones, buscando evitar el ahuyentamiento de los peces e insistimos en lo realizado anteriormente, esta vez con menor respuesta.

Un pequeño banco de arena en medio de una junta de aguas sirvió para anclar mientras que Emilio y Daniel prepararan una picada previa al almuerzo y posterior a los mates que veníamos tomando.

El lugar anterior a la lancha permitía castear hacia uno y otro lado, lo que aproveché sin respuestas mientras el sol del mediodía anunciaba la aproximación al asado.

Nos movimos unos cientos de metros hacia un lugar con zonas muy arboladas y un sector despejado donde pudiéramos hacer intentos mientras los guías preparaban el “mini-campamento”.

Prácticamente desechamos la opción de pesca esas horas de parada, un poco por satisfacción aunque los piques no habían sido muy numerosos, otro poco por cansancio y diría que fundamentalmente para compartir una agradable charla entre todos, bajo los árboles, contemplando la esplendida naturaleza e intercambiando experiencias.

Mesitas plegables, bancos, parrillas, platos, cubiertos y todo lo necesario mas conservadoras con gaseosas, agua mineral, frutas, unas abundantes tiras de asado que resultó tierno como manteca aparecieron y fueron colocados en los lugares correspondientes mientras queso, salsa de tomate, limones y algunos condimentos fueron sobre el dorado ya limpio y sobre la parrilla. Una exquisitez.

Dos amigos durmieron profundamente un rato mientras la cocción iba acercándose a su punto exacto y todos dimos cuenta de los sabrosos platos que prepararon los guías, como así también de los excelentes vinos que nos proveyó Germán de su bodega personal. Los guías, responsables, se excluyeron.

El almuerzo y la sobremesa fueron en un lapso todo lo prolongado necesariamente para disfrutarlo en plenitud y cierta modorra y cansancio lo estiraron hasta el punto de dejar relativamente poco tiempo para la pesca de la tarde y el regreso a puerto a una hora prudente.

La fuerte bajante complicó en algo los piques, teniendo menos a la tarde, lo que no importó demasiado pues todos estaban muy contentos con lo realizado por cada uno de ellos, muy conforme con los guías y también en lo que a mi me correspondió.

Debo decir que el reconocimiento me resultó agradable, justamente por venir de amigos y eso hace una diferencia, pues cuando asisto en el dorado con mosca a clientes y a guías con poca experiencia, el reconocimiento llega en un trato más profesional y por tanto diferente.

Un complemento de satisfacción llegó en Buenos Aires con las respuestas rápidas y amplias a sendos llamados telefónicos efectuados al notar, en la coordinación con Ríos y Senderos, que tenía datos insuficientes para ilustrar lo que finalmente es esta nota y que originalmente pudo no existir o contemplar solamente la parte pesqueril. Por esas respuestas generosas de parte de la guía de turismo María E. Ronconi, de Hebe, Daniel y “Mingo” de la Dirección de Turismo, hago llegar a ellos el correspondiente agradecimiento.

El Equipo

Una caña #6 con viento y moscas voluminosas seguramente resultará insuficiente, aunque con moscas relativamente chicas podrá funcionar cuando no salgan dorados grandes. Mejor una 7/8 de acción rápida.

Utilizo una línea para Bass con leader variable entre 1,30 y 2,50 m. más terminación en cable de acero de 20 libras y no menos de 15 cm., esto para lugares de poca profundidad o cuando el dorado come casi en superficie.

Para profundidad una Quick Descent 225 GR., una Teeny 200 o alguna similar, en cuyo caso el leader puede ser corto.

Sobre moscas se podría escribir mucho, simplemente a mi me gustan mucho las variantes de deceiver, las que confecciono por lo general en tamaños que van de los 9 a los 17 cm., generalmente más grandes que el modelo original. Reconociendo la atención de un amigo de Chillán, adjunto una foto de una mosca que me envió realizada en 14,5 cm. que entiendo reúne buenas condiciones para pescar dorados.

Sobre colores, me gusta la variedad, pero si debiera elegir solamente dos opciones, probablemente el negro sería la base combinado con verde o con rojo. El otro sería blanco con un toque de oscuro en el lomo (fibras de pavo real) y brillo plateado o perlado a los lados (algo parecido a mojarras y sabalitos).

En ambientes de aguas turbias u oscuras funcionan mejor las moscas con cabezas Muddler.

Cena y Paseo

De regreso en los Bungalows, reparadoras duchas permitieron el aseo y recambio de ropas para dirigirnos a la zona portuaria, donde al lado de la Secretaria de Turismo, Deporte y Cultura se encuentra uno de los buenos restaurantes que tiene la ciudad de La Paz, el Garibaldi de Cacho Carranza, donde, como es de esperar, cenamos muy bien con buena atención.

Tanto en el caso de esta ciudad como otras que mencioné antes y que pertenecen a la mesopotamia, fuera de las épocas frías, es sumamente agradable y un hábito de nuestra parte después de cenar, sentarse un rato en los amplios bancos de las plazas centrales, que suelen estar muy bien cuidadas y tomarse un helado disfrutando las costumbres provincianas que provocan la presencia de gente que aprovecha la agradable temperatura que suelen tener las noches durante varios meses.

Otras Opciones

La Paz tiene el turismo más centralizado en la pesca y las termas, pero cuenta también con muchas actividades por lo que recomiendo ver el aparte “Aspectos Turísticos” recibido de la Dirección de Turismo.

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Nota original