Informes y notas
Nota de Pesca en La Paz
Por: Guillermo Dutria
En esta ocasión visitamos a un amigo y guía de la ciudad de La Paz, Víctor Flores, ciudad que entre otras cosas además de la pesca tiene termas, prácticas de trekking, cabalgatas, etc; con una gran infraestructura hotelera y la gran calidez de su gente.
Comenzamos bien tempranito a la mañana yendo hacia el río con un gran trakker, llevado por una hermosa pickup Chevrolet, una vez en el Paraná, nos dirigimos río abajo para la zona llamada Los Reventones, después de navegar durante media hora por hermosos arroyos que eran decorados por bandadas de cigüeñas, garzas y flamencos rosados que transformaban el viaje en un espectáculo único para aquellos que disfrutamos de la naturaleza y la vida al aire libre, llegamos a un arroyito angosto y muy correntoso que desembocaba en una laguna, ahí nomás armamos nuestros equipos de fly con lineas 7/8, acá quiero aclarar que en muchas oportunidades se podría pescar con equipos 5/6 pero al pescar en lugares en los que tenemos accidentes como palos, camalotes, etc., que nos obliga a veces a prepear al tigre para no perderlo, ésto se haría difícil con un equipo muy liviano; además nos puede sorprender algún dorado de gran tamaño dentro de los medianos y chicos que son los que abundan.
Después de un par de lanzamientos descubrí que Víctor nos había llevado con buen tino al Edén de los pescadores con mosca, eran sucesivos ataques y piques, donde moscas de todos los colores funcionaban y para representarles la pesca en 15 min habíamos capturado 5 o 6 dorados cada uno. Me sorprendía lo incesante de los piques y ver como dos dorados apareaban al que estaba prendido para sacarle la mosca que era vista como una presa. Los stremers eran destrozados y no había mosca que aguantara semejante paliza que le daban los tigres del río que se encontraban en plena actividad.
Después, cerca de las 13hs. cuando el sol paceño empezaba a hacer estragos y con nuestros brazos agotados, Víctor nos cortejó con un exquisito asado a la sombra de un montecito a la vera de un arroyo; recuperamos fuerzas y a eso de las 15 hs. salimos hacía el Río Paraná, ahí practicamos bait y spinning con muy buenos resultados.
Solo me basta agradecerle nuevamente a Víctor y María Elena por su hospitalidad y recomendarles a los pescadores que La Paz es hoy el lugar ideal para pescar nuestro tigre del río.
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Spinning, Bait casting y Fly cast en La Paz, Entre Ríos
Por: Marcelo Poli
La Paz es una localidad de la Provincia de Entre Ríos, Argentina. Es un municipio de primera categoría, cabecera del Departamento La Paz. Se encuentra situada al noroeste de la provincia, en la confluencia del arroyo Cabayú Cuatiá con el río Paraná. Cercana se encuentra la Reserva Íctica Provincial Curuzú Chalí, un delta de 14.000 hectáreas con gran cantidad de pequeñas islas y un verde inigualable.
Ideas
Cuando llamamos a Víctor Flores con el cual nos une una gran amistad desde hace casi una década quedamos que en el relevamiento a realizar la consigna seria... que la jornada no tuviera carnadas de por medio, aprovechar el excelente pique de doradillos que presentaba la zona para practicar la pesca del Tigre del Paraná con diversos engaños en varias modalidades.
Que postal mejor que esta
La vera del río Paraná se presentaba como pocos días, a sol radiante, solo con una leve brisa que acompañaba las aguas crecidas pero en bajante y las primeras prosas que Víctor iba dejando haciendo presente su querido Martín Fierro.
Las primeras correderas sobre la costa que se mezclaban con la salida de agua negra de pequeños arroyos era la elegida para comenzar con los lances, Miguel en spinning y Víctor en fly cast utilizando streemers medianos en vivos colores para tratar de tentar a los doradillos que cazaban en el lugar.
Las respuestas no se hicieron esperar, tanto es así que en el primer lance de Miguel utilizando una mojarra chicha de NG paleta intermedia los destellos del dorado dejaban marcados sus saltos en la pelea. Suelta del ejemplar y el día comenzaba pagar.
Pique continuo
Realmente nos veíamos sorprendidos por la cantidad de capturas que se estaban realizando en esas modalidades y tornaba la jornada en súper divertida, los doradillos como anticipo Víctor se daban a la cita y brindaban todo su colorido tomando los engaños con brusquedad.
Sobre el Espinillo
Las aguas del Espinillo se presentaban mas claras que las del Paraná y los doradillos recorrían las costas cazando mojarras y sabalitos, allí se depositaban las moscas que luego de cortos fraccionamientos eran arrasadas por los juveniles y acróbatas dorados.
Saltos y mas saltos
Estampados en la cámara de Miguel quedaban reflejados los saltos dejando recuerdos los cuales queremos compartirlos con todos en los testimonios maravillosos que puede ofrecer una pesca tan atractiva como las nuestro pez nacional.
La agilidad de estos mas la voracidad y competencia entre ellos por tomar los artificiales hacían que los embates fueran tremendos a tal punto de llegar a ver media docena de dorados tratando de tomas tanto las moscas como los señuelos, la jornada seguía con pesca a aunque no calificativa pero compensaba lo cuantitativa.
Hora de descanso
Si fue hora de descanso, la gran cantidad de piques y sobre todo para los que pescábamos en fly cast merecían un intervalo y aprovechar para almorzar, se eligió una costa pero que paso... cuando arribábamos allí los doradillos se presentaban como en ningún otro lugar los habíamos visto, era una maravilla ver volar por los aires despegados de las aguas a los sabalitos que eran corridos por los dorados y por supuesto... por que no probar también allí, y allí también fue un festín.
Por la tarde
Lo sostenido del pique hacia que en cada lugar que paráramos pudiéramos disfrutar de los doradillos, señuelos casi sin pinturas, moscas destrozadas y pescadores contentos que seguían teniendo respuestas a casi cada uno de sus lances.
Disfrutar, recrear, contar, recordar, informar, de eso se trata un relevamiento de pesca deportiva, que el reflejo de una salida de la posibilidad a quienes llegue como lectores de tener las mejores referencias y orientaciones de cómo esta el ámbito y les puedo asegurar que en esta jornada y en La Paz fue de las mas divertidas.
Reflexión: El mejor compañero de pesca
No hay dudas que la pesca deportiva da la posibilidad de conocer ámbitos privilegiados y de disfrutarlos con amigos, pero que tu mejor mejor compañero de pesca sea el pez, suéltalo cuando lo captures y de esa forma tendrás a tu mejor compañero de pesca por siempre.
Gran despedida del año en el Río Espinillo
Por: Fabricio Maschi
Como no podía ser de otra manera volvimos para despedirnos de este año pescando en La Paz.
A pesar de las fuertes subas del caudal del Paraná y de la mala información periodística en cuanto a estas crecidas, ya que en esta parte de Entre Ríos no ha sido afectada por las crecientes, el río se encontraba estacionario en 5.70 mts, con zonas de aguas claras, 23 ºC de temperatura del agua y mucha cantidad de forrajeros.
En la mente de cualquier pescador que haya visitado ese ámbito es casi imposible que no piense en una situación difícil para desarrollar la pesca con artificiales, dado que había dos situaciones imposibles de esquivar: una seria la gran cantidad de agua y por ende la dispersión que esto ocasiona con los cardúmenes de dorados siendo difícil ubicarlos, y otra seria la gran disponibilidad de alimento ya que era impresionante como subían el río cardúmenes muy importantes de sabalitos y mojarras..
No obstante y siguiendo los consejos de Don Víctor Flores, íbamos a seducir a pocos pero buenos ejemplares de dorados en la zona del Río Espinillo.
Así fue que combinamos pesca en baitcast y fly fishing.
Dos de los tres días hicimos pesca con señuelos en bait mayoritariamente desde la embarcación, prospecteando zonas típicas donde el dorado puede ubicarse para emboscar a sus presas; orillas de barrancas, zonas bajas de desbordes, veriles, pequeñas salidas de agua, palos, siempre buscando las zonas costeras y con señuelos variados de pata cortada o media agua, tipo mojarras medianas de NG y Alfers, articulados de Strike Pro, Spinners baits, Bananas chicas de Alfers, Globe de NG, Shad Rat de Marine Sport, etc.
En situaciones como la descripta donde el alimento abunda, es difícil tentar al dorado con artificiales y si no recurrimos a la vibración y acción de los señuelos, la jornada puede fracasar. Por lo tanto es imperioso, aprovechar al máximo los piques que tengamos, y para ello el equipo debe estar bien afilado: cañas para bait o spining de buena calidad, reel de bait o spining cargado con multiflamento del 28 – 30, buena provisión de señuelos con triples de buena calidad (hay que llevar triples extras ya que a muchos señuelos hay que modificarlos in situ), y buena cuota de paciencia, ya que veremos deambular los dorados, comiendo el forraje pero ignorando nuestros engaños… pero la perseverancia inclinó la balanza de nuestro lado, logrando buenos ejemplares .
El último día realizaríamos una búsqueda más exhaustiva para ver si teníamos la posibilidad de encontrar acardumados a los dorados y tentarlos con mosca. Viajamos un poco más por este sector del río y dimos con ellos: una buena salida de un arroyuelo con agua negra que vaciaba desde un estero, ponía de manifiesto gran cantidad de forraje y un buen cardúmen de dorados esperando por ellos.
El lugar era espectacular ya que se podía pescar desde la orilla, así que toda la pesca se desarrollo de esta manera y solo con mosca.
Realizamos la pesca con mosca con equipos convencionales de una mano en números 8 con líneas sinking tip y shooting de hundimiento, y además caña de dos manos de 13 pies de largo para línea 8 con línea skagit y punta de hundimiento.
En cuanto a los leaderes no hubo mucha dificultad en la elección, anduvieron muy bien leaderes cortos de unos 6 pies terminados en un 0.32 mm. de super raiglon y un shock tippet de acero de unos 15 cm de 15 libras.
En cuanto a las moscas sobresalieron las Easy Rabbits negras, Tubes flies tipo Deceivers amarillas, y Light Circle oscuras. Los mejores resultados obtenidos fueron con colores negro/azul, negro/roja, blanco/gris y amarillas/rojo.
Los días de pesca fueron excelentes en cuanto a condiciones climáticas y la pesca fue de menor a mayor, con capturas de excelentes portes!.
Una vez más, el conocimiento del ámbito por parte de un buen guía fue determinante para desarrollar una pesca fascinante.. y culminar un año de manera excelente!
Hasta la próxima y buena pesca.
La Paz, un paraíso natural
Por: Miguel Sebastiano
Proliferada a la vera del río Paraná, en lo más elevado del noroeste entrerriano, se encuentra la ciudad de La Paz. Paraíso natural que se mantiene constante en toda su extensión, con un entorno plenamente natural y un río Paraná que sabe brindar excelentes satisfacciones a los ávidos pescadores.
Por su ubicación privilegiada y sus rutas de acceso, la ciudad de La Paz, le brinda al pescador los escenarios pesqueros más generosos, tanto por la variedad que presenta como por el tamaño de las especies.
Esta reserva íctica provincial como es la Isla Curuzú Chalí, bordeada por el magnífico Paraná, ostenta con orgullo ribereño inmensas masas de vegetación acuática, compuestas por camalotes y entramados de frondosas plantas, todo lo cual propicia un ambiente ideal para que el pescador pueda pasar una jornada inolvidable.
Nuestro anfitrión
Hacia allí nos dirigíamos junto a Víctor Poli y Marcelo Mayor, ambos integrantes del programa "Al Aire Libre". A la vera del acceso principal a la ciudad de La Paz se encuentra el complejo Eben Ezer, propiedad de nuestro anfitrión, Víctor Flores. Quien mas allá de considerarlo un amigo es un excelente guía, muy conocedor de esta inmensa maraña de canales, riachos y lagunas que forman el delta de La Paz.
Víctor nos esperaba junto a su esposa, una mujer muy cordial, en su complejo que cuenta con tres bungalows completamente equipados. Bajamos nuestras valijas y después de las preguntas de rutina en cuanto a como está la pesca, nos dirigimos hacia el puerto de La Paz para botar la embarcación de Víctor y comenzar nuestra jornada de pesca.
El río en óptimas condiciones
Riachos como El Espinillo, El Ingacito, El Toro, El Curupí y el Río Guayquiraró serían los escenarios elegidos por Víctor para realizar nuestro relevamiento. El día se presentaba a pleno sol con una leve brisa del sector norte. El río en óptimas condiciones, con una altura de 3,80 metros, una temperatura de 17º C y un agua bastante limpia, ideal para la pesca con señuelos. Salimos desde el puesto de La Paz río arriba con la embarcación de Víctor, un trakker de 6,20 metros impulsado por un motor Yamaha de 40 HP.
La primera parada
El primer lugar elegido por nuestro guía fue la corredera de "Pajón", un accidente que presenta el Río Paraná con una profundidad que supera los 20 metros, donde el agua pega a gran velocidad contra la barranca generando de esta manera abundante oxigeno, el cual atrae la comida para este pez cazador como lo es el dorado.
Amarramos la embarcación y armamos nuestros equipos. Cañas cortas, algunas más poderosas que otras, reeles rotativos cargados algunos con monofilamento del 0,40 mm y otros con multifilamento de 24 mm. Las líneas terminaban en un líder de acero de 40 lbs a los cuales les anteponíamos un plomo pasante de 50 grs. para que pudiera bajar nuestra carnada hasta el fondo. Los anzuelos variaban entre los 7/0 y 9/0. La carnada, morena. En este lugar optamos por pasar el anzuelo por la boca y sacarlo a pocos centímetros detrás de la cabeza para que la misma no se desprendiera a causa de la gran correntada que presentaba el lugar.
Los primeros piques no se hicieron esperar. El primero lo acuso Víctor Flores, quien estaba practicando el spinning con un señuelo de media agua. Un doradillo toma con ferocidad el artificial produciendo en la embestida el corte del nylon. En ese mismo instante el carrete de mi reel comienza a despedir nylon, lo cual me lleva a clavar enérgicamente, haciendo que la caña se doble al máximo de su capacidad. Esta arremetida de un excelente ejemplar duro solo unos instantes ya que el mismo no estaba muy bien prendido y en su segundo salto, despidió el anzuelo.
Cambiamos de modalidad: fly cast y trolling
El lugar elegido en esta oportunidad era el arroyo Basilio. Un lugar tranquilo donde caía agua de una laguna. Víctor Flores preparó su equipo de mosca y se ubicó en la proa de la embarcación para poder castear sin molestar a los demás pescadores. Nosotros optamos por los señuelos. Después de unos tendidos cortos, Víctor cobra la primera pieza con mosca. Un precioso, pequeño y colorido doradillo que brindó un gran espectáculo con sus innumerables saltos.
Después de unas fotos fue devuelto a su ámbito. Luego decidimos movernos por El Espinillo para poder practicar en esta oportunidad la pesca a trolling. Usamos señuelos de media agua en colores variados. Mientras pasábamos muy cerca de la costa tengo una arremetida a mi señuelo, logrando que un doradillo se prendiera lo suficiente como para subirlo a la embarcación y fotografiarlo.
¿Suerte de principiante?
Transcurría la jornada y llegábamos al medio día. Decidimos modificar nuestros equipos y con un plomo de 15 grs. un líder y carnada, probar la pesca a la deriva. Tras una serie de piques fallidos y errados por nuestra parte, Marcelo acusa el primer pique certero. Completamente desconcertado, ya que era la primera vez que incursionaba en la pesca del dorado, comienza su lucha con un pez que se mantenía debajo del agua.
Después de una feroz lucha el tigre del río mostró su esplendor dorado al brindarnos un apasionante salto frente a nuestra vista. Marcelo lo levantó y lo sujetó con una mano del líder de acero y con la otra de la cola mientras yo le tomaba unas fotografías con mi cámara. Una sonrisa dibujaba su rostro mientras sostenía su primer dorado. Los demás cruzamos nuestras miradas diciéndonos, es solo suerte de principiante.
El Guayquiraró no falla
Luego entramos por el Guayquiraró y navegamos por sus adyacencias buscando una corredera para practicar la pesca con carnada. En esta oportunidad decidimos hacer unos cambios en nuestros equipos. Marcelo eligió una caña de spinning con un reel frontal con nylon de 0,35 mm. Los dos Víctor eligieron el multifilamento y yo un nylon blanco de la marca Sufix de 0,40 mm que me ha dado muy buenos resultados. En este caso las morenas las encarnábamos pinchando el anzuelo, a pocos centímetros de la cola, pasándolo por debajo de la parte ósea de la morena hasta sacar la punta cerca de la cabeza. Esto le daba una muy buena movilidad a nuestra carnada.
El chillido continuo del reel frontal de Marcelo hizo que nuestras miradas se dirigieran hacia la popa de la embarcación. Un dorado que no dejaba de sacar nylon de su reel, se desdibujo a lo lejos en un increíble salto. Allí comienza una faena que se extiende por más de 15 minutos. Cansados los dos, el pez y el pescador, logramos subir un robusto ejemplar que superaba ampliamente los 5 kg. Nuestro pescador principiante lograba su segundo ejemplar. Esto nos inyectó a los demás el entusiasmo suficiente, antes de devolverlo, para seguir realizando unos intentos más.
El fin de la jornada
Solo nos quedaba por averiguar si el surubí ya estaba comiendo en la zona. Víctor eligió el lugar. Un pequeño arroyo cubierto por carrizales. Lanzamos la embarcación a la deriva esperando que el toro del río se hiciera presente. Si bien el lugar era el ideal, estimamos la escasez de piques por la baja temperatura que tenía el agua. Sin resignarnos al fracaso con el surubí decidimos anclarnos en una corredera. Mientras degustábamos unos exquisitos salames mercedinos, una de las cañas acusa un pique. Tomo la misma del posacañas de la lancha y siento una pequeña llevada, ¡esto es un surubí! me dije a mi mismo esperando no fallar en la clavada.
Sabía que esta era la última oportunidad que tendía ya que el sol en el horizonte me marcaba el fin del día de pesca. Una clavada certera y un salto que se perdía con el resplandor del sol en el agua, nos daba la última satisfacción de esta jornada. Tras una lucha no muy larga, logro arrimar el dorado a la embarcación. Una vez arriba, el mismo se vio encandilado por un penetrante flash que disparó Marcelo desde mi cámara fotográfica. Un ejemplar que lucía muy bien su color amarillo brillante con tintes anaranjados y rojizos, nos daba la despedida de este maravilloso lugar que la naturaleza a coronado y el hombre lo ha llamado, La Paz.
Lo supremo convive con la paz y tiene color dorado
Por: Jorge López Basavilbaso
Un sueño que comenzó en Chile finalizando abril, junto a parte de los amigos que recientemente se gratificaron en una experiencia que tuvo diferentes condimentos en la planificación, la organización, la camaradería, el buen comer y beber en un viaje para la pesca del tigre de los ríos. Todo en un ámbito de excelente prestación de servicios en una ciudad que tiene múltiples opciones para el pescador y la familia que quiera acompañarlo en unos días de descanso/vacaciones.
¿Cuándo?
Nos reunimos en mayo, ya no había tiempo para coordinar todo antes de las bajas importantes de temperaturas. Debíamos dejarlo para fines de agosto y alguien dijo “mejor septiembre, nos aseguramos aguas mas templadas, aunque los vientos de este mes nos puedan jugar en contra”.
Por el concurso del 20/09/08 en destino, una exposición programada para el fin de semana anterior y alguna otra obligación, quedó definida la fecha de pesca: 27 de septiembre en La Paz, Provincia de Entre Ríos.
Cabe hacer una aclaración respecto a la aptitud de temperaturas y aunque puede haber opiniones diferentes, en lo que hace a mi experiencia con mosca en esta especie puedo decir que con mejores o peores resultados en el Alto Paraná se pesca todo el año.
El Paraná medio (que es donde yo más me muevo y tengo experiencia) tiene una retracción en el pique en los meses de junio y julio y se podría estirar un poco hacia ambas puntas, depende de cómo venga el clima. Esto se produce debido a la temperatura del agua. No obstante es un pez que necesita comer mucho y cuando los forrajeros suben el Paraná, aunque haga frío, los dorados "enloquecen" y van tras ellos. Esos momentos pueden convertirse en una fiesta de pesca, he podido ver mojarras o sabalitos en cantidad volar y caer en tierra firme ante las acometidas de los dorados. En esos “hervideros del agua” tirar una mosca adecuada contra las barrancas donde son acorralados es infartante, pero hay que tener muy claras las cosas y ser muy conocedor de las zonas para ubicar los cardúmenes de forrajeros tras los que va el dorado. Es fundamental el conocimiento y la tarea del guía.
En sectores playos con fondos de arena el dorado corre a sus presas, las que aceleran hacia la orilla intentando escapar de la acometida del dorado. En oportunidades he visto dorados chicos, medianos o grandes encallar y tras ”corcoveos” volver a las profundidades. Les puedo garantizar que es un espectáculo imperdible.
¿Cómo, con quién, dónde?
Con los años de visitas y relevamientos he conocido distintos lugares de pesca en el corredor del Paraná, ciudades aptas en distancias y tiempos para el programa que se organizaba. Se podrían considerar entre otras Bella Vista, Goya y Esquina en la Provincia de Corrientes, La Paz, Santa Elena y Piedras Blancas, también entre otras de la Provincia de Entre Ríos.
Dudé entre Esquina (610 Km. de Buenos Aires) y La Paz (520Km.) Finalmente, aunque las dos tienen deltas muy interesantes y afluentes de aguas claras, debo haberme sentido más respaldado con La Paz, por mayor asiduidad en los últimos tiempos y trato permanente con mucha de su gente. Así lo definimos.
Respecto al guía, ante las consultas de los amigos, pese a que conozco bien y he pescado en relevamientos con varios de ellos, algunos que mencionaré como recomendables, según mi experiencia, en el sector servicios para dar mayor amplitud a los lectores (La Paz actualmente supera los 30 guías profesionales), aconsejé a Víctor Flores.
Porque además de su profesionalismo de años, tiene un carácter especial y la tranquilidad y disposición para colaborar y enseñar lo necesario para que quien no tenga experiencia suficiente pueda sentirse cómodo y llegar a resultados mas que aceptables.
Siendo cinco los que viajaríamos no se justificaba hacerlo en dos autos por lo que uno de los amigos ofreció su auto nuevo y espacioso. Tanto que las mudanzas de ropa personal, de pesca, impermeable, waders, cajas de pesca, etc. de 5 personas entraron completamente en el baúl y si bien no sobró mucho lugar en él, algo más podríamos haber llevado.
Llegó el Día
Teníamos previsto llegar a las 20 horas para acomodarnos con tranquilidad en los Bungalows que tiene el guía, para luego salir a cenar, pero el diablo mete la cola y un problema laboral atrasó el viaje hasta las 18.00. Pese a viajar un importante tramo de noche, llegamos a las 23.45 cambiando la cena por sándwiches y gaseosas dentro del auto.
Los bungalows reservados estaban listos y el anuncio era levantarse 6.30 para salir del puerto 7.15. Dos trakkers de 6.20m de eslora estaban preparadas, una al comando de Víctor y la otra del guía hasta entonces desconocido por mí pero de confianza de Flores.
El arreglo no tenía descuido: dos en una lancha bajo las instrucciones de Víctor y los otros dos conmigo en la lancha del “desconocido” bajo mi supervisión y el intercambio de mensajes por radio en ambas embarcaciones.
El desconocido no resultó tan desconocido pues es uno de tantos hermanos guías desde hace muchos años en la ciudad y después de haber intercambiado ideas y experiencia durante unas horas, puedo decir que en las circunstancias de la jornada, aprobó bien.
La sorpresa para mí, dado que siempre he pescado el Paraná, el Espinillo, el Ingacito, el Guayquiraró y los intrincados riachos de la isla Curuzú Chalí, (sectores al norte) fue que Víctor y detrás Emilio encararon para el sur y esto fue seguramente debido a que la semana anterior Víctor junto a un amigo de la Provincia de Chubut ganaron el concurso a la mayor cantidad de piezas en la fiesta provincial del dorado con mosca: 18 ejemplares.
Navegamos un rato el Paraná, muy sereno en una mañana que comenzó con unos 15 grados de temperatura para llegar a unos 28 pasado el mediodía, muy agradables debido a la presencia de viento que iba de suave a regular.
El ingreso por un arroyo que no puedo ubicar se produjo a marcha rápida para, en poco tiempo, llegar a una larga zona donde estaba previsto navegar a lenta velocidad, con mucho cuidado debido a la bajante pronunciada. En algunos sectores el ancho andaba en unos 40 metros y las profundidades variaban de acuerdo a los accidentes geográficos.
Mi ansiedad hizo que aprovechara la marcha lenta para armar el equipo con una línea para Bass y moscas lastradas. Ante los primeros remanentes de árboles caídos aproveché para probar respuestas. Metros mas adelante aparecieron bifurcaciones con la consiguiente aceleración de aguas. Invité a Marcelo a efectuar unos lanzamientos para tomarle la mano a un equipo con moscas de tamaño mayor al que estaban acostumbrados.
No tuvimos respuestas pero tampoco perdimos tiempo. Practicamos algo parecido al levante y tendido mientras duró la marcha lenta.
Los guías avisaron y aceleraron mientras disfrutábamos la naturaleza amplia e impactante.
En la Zona
El riacho se angostó y tomó profundidad mientras una pareja de carpinchos no huyó sino que observó con calma nuestro paso hacia el lugar elegido. En sectores se bifurcaba produciendo velocidad de aguas. Tras la indicación del guía principal, comenzamos a lanzar contra los camalotales y carrizales en derivas y anclados. Una embarcación por cada brazo. En pocos minutos por radio, llegó el aviso de obtención del primer dorado por parte de Germán en la lancha comandada por Víctor.
Mientras en la guiada por Emilio, tras un tirón, Marcelo recuperaba una mosca destrozada por una palometa brava.
Llegaron nuevos avisos de pesca: Germán con un pequeño dorado y Pablo con otra palometa mientras Daniel en la lancha de Emilio peleaba un dorado no grande pero con tremenda energía.
Habíamos anclado en la última corriente de ingreso a una amplia laguna en un sector donde la hélice comenzaba a remover arena o barro. El pez comenzó a sacar backing aprovechando su fuerza y la corriente, pegó preciosos saltos donde se destacó en acrobacias y cambió de rumbo. No lo pudo frenar y debido a la curva de la corriente, la cola de ratón se enredó en vegetación acuática profusa. A continuación pudimos apreciar el movimiento de juncos que delataba el dorado prendido luchando por su libertad.
Realmente se nos complicó llegar a él por el riesgo de quedar varados y no poder salir del lugar. Finalmente en una maniobra conjunta y delicada conseguimos llegar para encontrar el dorado enredado y exánime.
La intensa maniobra de reanimación oxigenada no dio resultado y la pieza terminó en la parrilla un par de horas después.
Cuando disminuyó el pique, retomamos las correderas con motores a bajas revoluciones, buscando evitar el ahuyentamiento de los peces e insistimos en lo realizado anteriormente, esta vez con menor respuesta.
Un pequeño banco de arena en medio de una junta de aguas sirvió para anclar mientras que Emilio y Daniel prepararan una picada previa al almuerzo y posterior a los mates que veníamos tomando.
El lugar anterior a la lancha permitía castear hacia uno y otro lado, lo que aproveché sin respuestas mientras el sol del mediodía anunciaba la aproximación al asado.
Nos movimos unos cientos de metros hacia un lugar con zonas muy arboladas y un sector despejado donde pudiéramos hacer intentos mientras los guías preparaban el “mini-campamento”.
Prácticamente desechamos la opción de pesca esas horas de parada, un poco por satisfacción aunque los piques no habían sido muy numerosos, otro poco por cansancio y diría que fundamentalmente para compartir una agradable charla entre todos, bajo los árboles, contemplando la esplendida naturaleza e intercambiando experiencias.
Mesitas plegables, bancos, parrillas, platos, cubiertos y todo lo necesario mas conservadoras con gaseosas, agua mineral, frutas, unas abundantes tiras de asado que resultó tierno como manteca aparecieron y fueron colocados en los lugares correspondientes mientras queso, salsa de tomate, limones y algunos condimentos fueron sobre el dorado ya limpio y sobre la parrilla. Una exquisitez.
Dos amigos durmieron profundamente un rato mientras la cocción iba acercándose a su punto exacto y todos dimos cuenta de los sabrosos platos que prepararon los guías, como así también de los excelentes vinos que nos proveyó Germán de su bodega personal. Los guías, responsables, se excluyeron.
El almuerzo y la sobremesa fueron en un lapso todo lo prolongado necesariamente para disfrutarlo en plenitud y cierta modorra y cansancio lo estiraron hasta el punto de dejar relativamente poco tiempo para la pesca de la tarde y el regreso a puerto a una hora prudente.
La fuerte bajante complicó en algo los piques, teniendo menos a la tarde, lo que no importó demasiado pues todos estaban muy contentos con lo realizado por cada uno de ellos, muy conforme con los guías y también en lo que a mi me correspondió.
Debo decir que el reconocimiento me resultó agradable, justamente por venir de amigos y eso hace una diferencia, pues cuando asisto en el dorado con mosca a clientes y a guías con poca experiencia, el reconocimiento llega en un trato más profesional y por tanto diferente.
Un complemento de satisfacción llegó en Buenos Aires con las respuestas rápidas y amplias a sendos llamados telefónicos efectuados al notar, en la coordinación con Ríos y Senderos, que tenía datos insuficientes para ilustrar lo que finalmente es esta nota y que originalmente pudo no existir o contemplar solamente la parte pesqueril. Por esas respuestas generosas de parte de la guía de turismo María E. Ronconi, de Hebe, Daniel y “Mingo” de la Dirección de Turismo, hago llegar a ellos el correspondiente agradecimiento.
El Equipo
Una caña #6 con viento y moscas voluminosas seguramente resultará insuficiente, aunque con moscas relativamente chicas podrá funcionar cuando no salgan dorados grandes. Mejor una 7/8 de acción rápida.
Utilizo una línea para Bass con leader variable entre 1,30 y 2,50 m. más terminación en cable de acero de 20 libras y no menos de 15 cm., esto para lugares de poca profundidad o cuando el dorado come casi en superficie.
Para profundidad una Quick Descent 225 GR., una Teeny 200 o alguna similar, en cuyo caso el leader puede ser corto.
Sobre moscas se podría escribir mucho, simplemente a mi me gustan mucho las variantes de deceiver, las que confecciono por lo general en tamaños que van de los 9 a los 17 cm., generalmente más grandes que el modelo original. Reconociendo la atención de un amigo de Chillán, adjunto una foto de una mosca que me envió realizada en 14,5 cm. que entiendo reúne buenas condiciones para pescar dorados.
Sobre colores, me gusta la variedad, pero si debiera elegir solamente dos opciones, probablemente el negro sería la base combinado con verde o con rojo. El otro sería blanco con un toque de oscuro en el lomo (fibras de pavo real) y brillo plateado o perlado a los lados (algo parecido a mojarras y sabalitos).
En ambientes de aguas turbias u oscuras funcionan mejor las moscas con cabezas Muddler.
Cena y Paseo
De regreso en los Bungalows, reparadoras duchas permitieron el aseo y recambio de ropas para dirigirnos a la zona portuaria, donde al lado de la Secretaria de Turismo, Deporte y Cultura se encuentra uno de los buenos restaurantes que tiene la ciudad de La Paz, el Garibaldi de Cacho Carranza, donde, como es de esperar, cenamos muy bien con buena atención.
Tanto en el caso de esta ciudad como otras que mencioné antes y que pertenecen a la mesopotamia, fuera de las épocas frías, es sumamente agradable y un hábito de nuestra parte después de cenar, sentarse un rato en los amplios bancos de las plazas centrales, que suelen estar muy bien cuidadas y tomarse un helado disfrutando las costumbres provincianas que provocan la presencia de gente que aprovecha la agradable temperatura que suelen tener las noches durante varios meses.
Otras Opciones
La Paz tiene el turismo más centralizado en la pesca y las termas, pero cuenta también con muchas actividades por lo que recomiendo ver el aparte “Aspectos Turísticos” recibido de la Dirección de Turismo.
La Paz tiene color dorado
Por: Jorge López Basavilbaso
Jornada de pesca:
A las 8.00 el conocido y profesional Víctor Flores estaba en el puerto con su camioneta y equipos náuticos.
Navegamos por el Río Espinillo, evitando el oleaje del Paraná, ingresando al interior de la Isla Curuzú Chalí y comenzamos los primeros casteos en la zona conocida como laguna de Laura, para ser más preciso en el tramo de transición entre las aguas negras de ésta que terminaban en la unión con un arroyo que transportaba el agua mas amarronada del Paraná y que en ese punto comenzaba a llevarlas hacia el sur.
La corriente para un lado y el viento en sentido contrario dificultaban los movimientos organizativos dentro del Trakker ya que al estar en un paso mas bien angosto debíamos utilizar solo un ancla y ésto producía el vaivén de la embarcación, lo que obligaba a extremar los cuidados en el casteo, especialmente porque todos, incluido el Guía, pescábamos con mosca.
Debo decir que ésto no es lo aconsejable pero respetando todos un esquema organizativo con los de menos experiencia en los extremos, con casteos siempre perpendiculares a la embarcación y los dos restantes al medio, de la misma forma y con direcciones opuestas, a lo largo de todo el día y pese al viento, solo hubo algún enredo de líneas en el aire.
El primer pique de dorado o mejor dicho de doradillo, fue para Rubén quien debido a su escaso tamaño lo redujo rápidamente.
Con Víctor lo seguimos, obteniendo el guía varios chicos consecutivamente y Daniel pronto tuvo su debut con uno de mayor tamaño de esta especie que es espectacular, especialmente para mosca. La orientación del guía y su asistencia con un copo grande aseguraron la pieza y la felicidad del pescador.
Siguieron los piques de dorados chicos consiguiendo reducir varios de ellos y decidimos probar en la junta de un arroyo y el Paraná, zona conocida como el arrastradero.
No resulta sencillo describir este lugar, más teniendo en cuenta variantes importantes de profundidad, viento y corrientes cruzadas, aguas arremansadas y rápidas y restos de algún árbol emergiendo.
Una corta línea se presentaba muy tentadora. La correcta suposición de llegar a un determinado punto, solamente posible con un casteo largo y dificultoso por el viento cruzado, podría generar piezas mayores.
En el extremo de la embarcación menos favorable Víctor consiguió hacer derivar la línea sin engancharla hasta que tuvo la respuesta de un dorado algo mejor que los que se estaban dando.
En la proa Daniel hacía grandes esfuerzos para intentar llegar a la turbulencia en el sector pegado a la orilla y desde mi lugar no podía tampoco hacerlo por lo que sugerí me “prestara” la proa asegurándole que si llegaba se originaría el pique de alguno mas grande.
Una mosca más grande, color rojo y negro, viajó lenta en el primer tiro, bien en el segundo y la corriente ansiada, en un completo control de línea, la transportó hasta la mandíbula del mayor dorado que vimos ese día.
Me costó sacarlo de “los rápidos”, entró en el remanso donde corrió hacia donde quiso para meterse debajo de un resto de camalotes hasta que pude sacarlo, momento en que saltó y se desprendió.
El viento aumentó y decidimos regresar al lugar en que tanto pique habíamos tenido donde estábamos protegidos del viento.
Algún pique mas de piezas chicuelas y la decisión de regresar relativamente temprano teniendo en cuenta hacer el cruce menos riesgoso por el Espinillo significaron el fin de una pesca que, complicada por las condiciones climáticas, pudo convertirse en nula y fue bastante entretenida, aunque lógicamente, los tamaños mas importantes estuvieron casi ausentes.
Conclusiones:
La Paz es una ciudad con buena infraestructura, tiene todo lo necesario para ser un buen punto para turismo y pesca. En los últimos años, como ha pasado en muchas partes, el tamaño de los peces ha disminuido, de eso no hay dudas, pero en esta oportunidad se ha notado una buena población de juveniles, con mucho pique que muestra posibilidades de mayores tamaños para un futuro, lo que se logrará con las medidas que correspondan y si éstas son tomadas con seriedad y control. La Secretaría de Turismo local, la Nacional y sus programas afines están empeñados en hacer lo posible.
Ojalá lo logren.

















